Anagaviera en ocasiones escribe

viernes, 23 de agosto de 2013

De pintar paredes considerado como una de las bellas artes


Así se consideró en siglos anteriores pintar las paredes de abrigos naturales, de fachadas, de altas catedrales, de grandes palacios y casas señoriales. Pienso en Lascaux, Babilonia, Pompeya, Florencia. Pienso en Diego Rivera, en Basquiat. Pienso en Goya.

Paredes lisas, lienzos en potencia. Así debería ser. Pero no, mi casa tiene gotelé, mi casa no sentirá el delicado trazo del artista, ni los pigmentos disueltos en aceite, ni la finísima capa de yeso húmedo, ni el aerosol.

En mi casa sólo la humedad creó imágenes a su antojo y por eso luchamos a muerte con el seguro y tras miles de requerimientos conseguimos que alguien al otro lado del teléfono considerase nuestro siniestro.

Siniestro

Y así fue como en menos de 24 horas se presentaron en casa los pintores. Y así fue como en poco más de 24 horas, nuestros libros, los más preciados bienes que poseemos, salieron de las estanterías y colonizaron los suelos. Y así fue como la casa tomada se puso boca abajo y las fotos, los cuadernos, las dedicatorias y todos los absurdos recuerdos escaparon de sus celdas y nos acosaron con lágrimas, risas e interrogaciones durante días.

Así fue como nos rendimos a IKEA y por primera vez en más de 20 años medimos nuestras paredes y decidimos sobre el papel cómo cubrirlas.

Paredes.

- Color?
- Blancas, por favor.

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