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| Auto-retrato |
Hoy la mañana atravesó el troquel imaginario de la persiana: trajo luz,
pero también frío.
Los esquivos sueños escaparon bajo las sábanas.
Las palabras prohibidas me alejaron del espejo.
El sudor mutó en sal.
Tú susurraste sol, seguridad, belleza.
Yo acaricié mi cabeza rapada y dibujé cicatrices en el aire con las yemas de los dedos.
Hoy la madrugada atravesó nuestros párpados: trajo luz,
pero también frío.